2.ª Edición (2022) — Pequeñas cosas que llenan el corazón

En 2022, tras los aprendizajes y el impacto de la primera edición nacida en medio del confinamiento, el Festival Cortos para Tiempos Largos retornó para dar continuidad a su propósito de formar, crear y exhibir historias en formato corto; proceso que demostró que la creación audiovisual casera y comunitaria no era una contingencia pasajera, sino una necesidad expresiva permanente. En esta segunda versión, el proyecto logró consolidarse y ampliar su alcance formativo, de exhibición y difusión gracias al respaldo del Ministerio de Cultura de Colombia a través de la convocatoria «Jóvenes en Movimiento», una iniciativa nacional orientada al fortalecimiento de procesos de creación, circulación, investigación y formación artística y cultural.

En su segunda edición, el festival reafirmó su identidad como una plataforma pedagógica, cultural y académica sin ánimo de lucro. A diferencia de los circuitos cinematográficos competitivos, la iniciativa reitera su premisa fundamental: no buscar ganadores ni otorgar distinciones jerárquicas, sino propiciar un espacio inclusivo de visibilización para nuevos talentos, promoviendo el lenguaje audiovisual como una herramienta democrática al alcance de cualquier persona, sin importar su trayectoria previa.

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La convocatoria oficial estuvo abierta entre el 20 de septiembre y el 16 de octubre de 2022. Durante este período, el equipo organizador recibió más de 200 cortometrajes provenientes de 24 países: Colombia, Chile, Venezuela, Estados Unidos, Canadá, Francia, Argentina, Andorra, España, Rusia, Perú, Brasil, México, Italia, Austria, Polonia, Países Bajos, Bélgica, Taiwán, Israel, Cuba, Portugal, Guatemala y Suiza. Las obras participantes, con duraciones de entre uno y diez minutos, se inscribieron en cinco categorías principales: ficción, documental, experimental, stop motion y filminuto. Aunque la temática de las propuestas era libre, los relatos reflejaron una marcada sensibilidad hacia contenidos transversales como los derechos humanos, las identidades étnicas, la infancia y la vida comunitaria.

Una de las principales transformaciones de esta segunda edición fue el paso hacia un modelo híbrido, integrando actividades virtuales con experiencias de encuentro presencial en la región del Eje Cafetero y el Norte del Valle. La fase formativa del festival fue concebida como un pilar estructurante, orientado a capacitar a estudiantes, docentes y apasionados del cine en técnicas de realización audiovisual de bajo costo mediante el uso de herramientas cotidianas y dispositivos móviles.

Dentro del ciclo de formación, el festival desarrolló contenidos pedagógicos de libre acceso alojados en su plataforma web oficial, que incluyeron cartillas instructivas y videotutoriales enfocados en áreas fundamentales del quehacer cinematográfico: Introducción al Guionismo, Fotografía Básica, Montaje Cinematográfico y Generalidades de la Producción Audiovisual Casera.

De forma paralela, la agenda académica integró cuatro charlas temáticas con expertos y docentes del sector, transmitidas para el público general:

“Actuación para cine y televisión”, orientada por la actriz, productora y formadora Edilsa Beltrán, quien abordó las dinámicas de la interpretación frente a la cámara y la dirección de actores

“Cine y Educación”, a cargo del docente e investigador César Darío Salazar Ríos, espacio en el que se analizó el potencial educomunicativo de la imagen y el rol del cine en la transformación de los procesos de aprendizaje.

“Producción en entornos regionales”, guiada por el realizador audiovisual Wilmer Sotto Suárez, enfocado en las dinámicas, retos y oportunidades que enfrenta la creación independiente en los territorios.

“Lenguajes posibles: ¿Cómo cuento a través de la construcción de imágenes?”, una reflexión impartida por Andrea Carolina Londoño Osorio sobre la narrativa visual y las posibilidades estéticas del encuadre.

El componente presencial se fortaleció mediante alianzas estratégicas con instituciones educativas y colectivos culturales de la región. Se dictaron talleres prácticos y experienciales orientados a vivenciar el proceso creativo desde la gestación de la idea hasta la postproducción. Entre ellos destacaron el Taller de creación audiovisual, realizado en la Corporación de Estudios Tecnológicos del Norte del Valle (COTECNOVA) en Cartago; el taller Creacción: El poder de las pequeñas ideas, desarrollado con estudiantes de la Institución Educativa Enrique Millán Rubio en Dosquebradas; y el taller Narrativas audiovisuales, una apuesta desde la producción y la postproducción universitaria, llevado a cabo en la sede Pereira de la Corporación Universitaria Minuto de Dios (UNIMINUTO).

El ciclo de proyección y muestra se desarrolló en dos frentes. En el entorno digital, la Selección Oficial de cortometrajes fue exhibida a través de la página web del festival del 19 al 22 de octubre de 2022. En el ámbito presencial, entre el 24 y el 28 de octubre, se organizó un circuito itinerante de muestras que llevó las obras de la primera y segunda edición a espacios de encuentro comunitario y universitario, tales como el Cine Club El Virrey en Cartago, Café Brujas en Pereira y la Universidad Tecnológica de Pereira (UTP).

En términos de impacto social y comunitario, la segunda edición del festival alcanzó cifras significativas. Los talleres, conversatorios y jornadas de proyección presenciales reunieron a más de 250 personas en las distintas sedes. Por su parte, la estrategia digital y los contenidos en línea lograron una interacción que superó las 34.000 cuentas en plataformas de redes sociales y entornos web. La visibilidad del evento se vio complementada por una amplia gira de medios regionales y universitarios, entre los que destacaron La Patria Radio (Manizales), Ecos 1360 Radio, El Diario, Plan C Pereira, la Emisora Cultural de Pereira Remigio Antonio Cañarte y el boletín Campus Informa de la UTP.

La segunda edición del Festival Cortos para Tiempos Largos ratificó que el valor de la pantalla no reside en la sofisticación de los recursos técnicos, sino en la autenticidad de las historias y en el encuentro humano que estas posibilitan. Al abrir espacios pedagógicos descentralizados y gratuitos, la iniciativa demostró su capacidad para sostenerse en el tiempo, consolidando una red de creación colaborativa en la que el cine actúa como un espejo colectivo y un vehículo de inclusión social. Como lo resume la premisa que acompaña al proyecto desde sus orígenes: la vida se compone de pequeñas cosas que llenan el corazón.